jueves, 5 de mayo de 2011

Cómo lograr que una marca se convierta en un estilo de vida - Parte 2 -


Es por esto que muchas empresas han decido implementar estrategias que vinculan a la marca con el corazón más que con la misma razón, algo muy conocido actualmente como el efecto “Lovemarks”. El reconocido líder de esta corriente, Kevin Roberts Gerente General de la compañía Saatchi & Saatchi, que hace parte de una de las principales empresas de creación del mundo, ha implementado esta fuerte filosofía en algunas de las marcas más importantes del mundo como Procter & Gamble, Pepsi y Gillette.

Bien la publicidad emocional ha marcado la pauta en cuanto a estrategias de comunicación, una marca ya no vende un producto o un servicio, vende emociones, sensaciones, recuerdos, vende estilos de vida. Sin embargo si lo vemos de otro modo, el consumidor ya no es un espectador más, es alguien que sin saberlo cuenta con mucho poder sobre la marca, pues impone sus gustos y preferencias, teniendo una gran participación en el desarrollo del producto, pues interactúa directamente con la marca, devolviendo así sin saberlo, el poder que se le concedía.

En palabras Kevin Roberts asegura que “La emoción produce acción…la razón produce conclusiones”, conecta al consumidor directamente con sus emociones, este efecto hace que el consumidor ame la marca, perdone sus fallas, y ante todo le sea fiel. La marca que logre esto podrá quedarse en su mente y corazón y de allí nadie  lo sacará.

Para lograr esto la marca no debe buscar ser la protagonista. La marca lanza al consumidor al estrellato, que sea protagonista de su propia historia de vida. Es quien compra una hamburguesa no por que satisface su hambre sino porque “me encanta”. Es quien compra un producto que le vende no solo a las mujeres bellas, sino que me quiere como soy “Dove”.

Esta era seguirá en un proceso de cambio, en donde las marcas tendrán que adaptarse al público, tendrán que hacerlo sonreír, llorar y estremecerse con solo sentirse identificados o más bien amados. Que puedan comprar sin temor. Lo cual solo lo logrará dicha marca, que se comprometa a ir de la mano con el consumidor generando constantemente una sensación de honestidad y confiabilidad.

Como dos novios que se aman, que luego se cazan y llegan  a ser esposos que afrontan grandes retos al pasar el tiempo, así será la marca que llegue al corazón del consumidor y lo encante con detalles, se comprometa con él y sea capaz de afrontar los grandes cambios que vienen. Sin dejarlo a un lado solo porque ha cambiado.